viernes, 13 de enero de 2017

"Everybody's in movies, it doesn't matter who you are"

Mi lista de películas favoritas. 
No son las mejores, muchas son directamente malas, pero hoy impera el gusto personal y los placeres culpables. No he querido introducir documentales por no hacer la lista aún más larga, pero si este post gusta, haré otro más adelante con mis favoritos.
Casi "por demanda popular" escribo esta publicación, ya que algunos de mis lectores habituales, que sois pocos pero fieles, me lo habéis pedido.
Tarde o temprano tenía que hacerlo, pues bauticé este blog no solo por ser una neurótica, sino por amar al cine sobre todas las artes. Así que hoy haré una lista para otro día poder hablar largo y tendido de cada una de ellas, dándoles mi interpretación, contando porqué me parecen tan especiales y compartiendo interpretaciones y chismes varios de todo lo que pasa tras las cámaras.
La canción que pone título a este post, "Celluloid Heroes", The Kinks. "Los héroes del celuloide".




Ahí va mi lista con sus enlaces a la ficha de filmaffinitty, no he querido ponerles un orden, pero sí resaltar las que considero imprescindibles:

Gone with the wind
Les choristes
Chicago
Cabaret
The Hurricane
Shrek
Little Miss Sunshine
Funny Games U. S.
Saw
The Prince of Egypt
Mamma Mia!
V for Vendetta
The Sixth Sense
August: Osage County
Begin Again 
Silver Linnings Playbook
The Hunger Games (saga).
Harry Potter (saga).
Happy feet
What ever happened to Baby Jane?
To kill a mockingbird
La vita è bella  
Pulp Fiction 
In the name of the father 
Dead Poets Society 
The Shawshank redemption 
Manhattan 
La familie Bélier 
Cenizas del cielo
Tiempo de valientes
Relatos salvajes
Billy Elliot
The Bad and The Beautiful
Duel in the sun
Roman holiday
Finding Neverland
La Cabina
El laberinto del fauno 
Te doy mis ojos 
El bola 
La lengua de las mariposas
Los santos inocentes 
Un chien andalou  
Cat on a hot tin roof 
Casablanca
Kiki, el amor se hace 
Mujeres al borde de un ataque de nervios
Citizen Kane 
A streetcar named Desire 
What we did on our holiday 
Grease 
Dirty dancing 
10 things I hate about you 
The General 
A beautiful mind 
The Guard 
The Truman Show 
Cube 
Låt den rätte komma in
Titanic 
Con Air
A little princess 
Thelma & Louise 
The way we were 
The Prince of Tides
The Karate Kid
The color purple
The Purple Rose of Cairo
E.T.: The Extra-Terrestrial
The blues brothers
Fried green tomatoes
Deux frères
Miss Congeniality
My best friend's wedding 
Last chance, Harvey 
Crazy, stupid, love 
The holiday
A. I. Artificial Intelligence
Big Fish
Ice Age (saga).
Spirit: Stallion of the Cimarron
Pay it forward
As good as it gets
I am Sam
The Notebook 
Singin' in the rain
Spellbound
Rocco e i suoi fratelli
Hachi: a dog's tale
Stepmom
Sister Act 2: Back in the Habit
Freedom writers
Million dollar babyMystic River
Love Actually 
Bridget Jones's diary 
Notting Hill 
Two weeks notice
The bridges of Madison County 
Under the Tuscan Sun 





lunes, 9 de enero de 2017

"No me pidas la razón"

En mi vigilia no he podido seguir analizando racionalmente todos los motivos lógicos y de peso que hacen que nuestra ruptura tenga razón de ser y que la idea de volver juntos suene mucho más que utópica. 
Tampoco me he dejado llevar por la fantasía de un futuro juntos; que se perfila como algo irreal.
Mi pensamiento se ha pasado de lo concreto a lo abstracto.
Sólo puedo acurrucarme e imaginarme que estás conmigo. 
E intento evocar aquellas noches en las que eso me hacía sentir bien. Bien de verdad. Ni mala, ni engañada, ni débil, ni fea, ni molesta, ni odiosa, ni inútil, ... Sólo bien. Estando contigo. Los dos bien. Bien contigo y bien conmigo. Bien en el abrazo. Los dos. No sólo yo. No sólo tú.  

Así que te quiero, en el sentido de querer y no de amar o necesitar. En el sentido de capricho. 
Te echo de menos. 
Pienso en ti. 
No quiero volver contigo. 
No voy a volver contigo. 
Y no debería decirte esto. Tal vez sea egoísta. 
Pero algo hace que siempre diga lo que pienso. Mentira, lo que siento. Y que lo tenga que gritar. Sí. Gritar. Aunque moleste.

Así que, "de porqué te estoy queriendo, no me pidas la razón".
 
"No sé porqué te quiero".
Pero lo hago.
Como dice la canción, "será que tengo alma de bolero".
Esos boleros que me gustaba cantarte pero te molestaban.

Y aquí estoy. Insomne. Queriéndote.
Presa de los mitos del amor romántico. Encadena por voluntad propia. Con más Síndrome de Estocolmo que Patty Hearst.
¿Enamorada? Tal vez. Depende lo que entiendas por amor. 
Ahogándome por gusto, como el que practica la asfixia erótica.
Impidiéndome olvidarte.
Echándote de menos sin tener motivos.
Sin que te lo merezcas.
Con el recuerdo agridulce y pseudoarrepentido de habértelo dado todo sin reservas. 
Sin habértelo ganado.
 
Como cantaba Bonnie Tyler... "Cuando me siento sola, no apareces; oigo el sonido de mis lágrimas y me pone de los nervios pensar que se han pasado mis mejores años". Aterrorizada, una niña asustada y perdida, demasiado tiempo rompiéndome en pedazos lenta y dolorosamente frente a tu mirada reconfortante pero siempre pasiva.

Agotada de esperar respuesta.

Lady Antebellum hablaba de necesitarte estando un poco borracha. Ya sabes que para mí la madrugada ejerce de alcohol. Así que sí, te necesito ahora. Y quiero llamarte, pero sé que no me lo vas a coger.
 
Y en mis delirios de grandeza me acuerdo de Scarlett, y cómo perdió sus mejores años prendada del insulso y pusilánime de Ashley. Pienso que mañana será otro día. Que tú no eres ni Rhett, ni Ashley. Ni Víctor ni Rick. Que ni siquiera sales en la película. Pero, ¿y si yo tampoco? La mediocridad siempre ha sido mi mayor miedo. Supongo que si me pasase algo digno de la gran pantalla sería igual de triste que lo que le pasa a Cecilia en La rosa púrpura del Cairo. Una de esas historias de "fracasados" de las que me gustan, de las que creía que nos gustaban. Al fin y al cabo, Clément Mathieu se pasó la vida en la sombra, componiendo para sí. Músico fracasado. Vigilante en paro. 
Y Matt, ya sé que la familia no crece, pero necesito saber si al final Lisa se queda con Millhouse. 
¿Y Ross y Rachel? Supongo que yo sería Ross, y tú Rachel. ¿Es un condón roto lo que va a hacer que terminemos juntos? 
Mira, Chris Meloni dejó SVU antes de enrollarse con Mariska, y ya sabes cuánto admiro a Olivia. 
Puede que Katniss no se hubiera tenido que quedar con ninguno, y si tú eres alguien creo que eres Peeta, así que esa pinta bien. 
lo que voy a pasar es de morirme para estar con mi chico el vampiro y también voy a declinar la oferta de dejar que mi novio el lobo me marque la cara en un ataque de ira. 
Cristina Yang se largó de Seattle sin novio y tan a gusto. Yo siempre he querido ser así, pero no lo soy, ¿verdad? Ya no. 
Y si Keira Knightly terminó Begin Again sola, después de haber sido uno de los personajes femeninos más completos que me he topado... Yo sólo puedo ir a peor, ¿no? 
Hasta Natalie Portman fue cruelmente torturada por uno de los personajes masculinos más admirados de la historia del cine. 
Ni siquiera Mia Wallace se enrolló con Vincent Vega, acabó con una sobredosis. 
Matar a Bill estuvo bien, era lo justo, pero antes de llegar a eso la enterraron viva. 
Manolito Gafotas le dio calabazas a Susana Bragas Sucias. 
Y Analisse Keating se ha cargado a tantos maridos y amantes de tantas razas y géneros que ya he perdido la cuenta. 
Finn liberó a Rachel para que viviera la vida en NY.

Pero yo no soy cantante. Ni actriz. Ni guionista. Mi vida no es una película, ni una serie, ni una gira, ni (lamentablemente) un musical. 

Así que no te dejaré y me iré interpretando un solo por la calle lluviosa alcanzando un fa alto. Ni mataré a tu amante para salir a escena a cantar All that Jazz. No me largaré en un tren pidiendo que "no me chafen la fiesta" como hiciera mi venerada Barbra. No tirarás piedras a mi ventana. Ni serás Heathcliff, ni Darcy. Ni siquiera el Darcy de Bridget Jones. Porque yo ni siquiera soy Bridget Jones.
 
Como Sabina cuando habla con ese que está metido en su pellejo, al que no le debe nada, al otro lado del espejo. Yo veo mi reflejo y me digo "insignificante motita de polvo, triste y gris, que ha visto demasiadas películas y series y leído demasiados libros". Deja de ponerte triste con Dirty Dancing y Grease porque aunque te creas todo lo que Sam canta al piano, aquello de "moonlight and love songs never out of date" es mentira. Las canciones de amor sí que han caducado. Al menos para mí. ¿Volveré a sentirme como me sentí contigo? Ni siquiera sé si quiero, porque fue todo una mentira. Una ilusión que me obligué a creer. Tengo que asumir mi parte de culpa. 
Stevie Nicks tenía razón... Y en plena deblacle Fleetwood Mac hizo una de mis canciones favoritas y me veo tan reflejada... Así que, aunque probablemente no leas esto, ni lo entiendas (porque no lo has querido entender) quédate con este trocito de Landslide que me hubiera gustado cantarte al oído (si te hubiera gustado oírme cantar) antes de que su significado se tornase tan triste para los dos:
"He tenido miedo de cambiar porque había construído mi vida en torno a ti. Pero el tiempo pasa, hasta los niños crecen, y yo me estoy haciendo mayor. Así que cogeré mi amor y lo aplastaré, escalaré la montaña y me daré la vuelta para ver mi reflejo y nunca dejaré de preguntarme si todo esto te ha hecho el mismo daño a ti que a mí". 

Las canciones de este post:

miércoles, 7 de diciembre de 2016

"Intentando recoger un diluvio en una copa de papel"

Loca, radical, exagerada y "hater". 

Lisa Simpson en el capítulo La alegría de la secta (episodio 191, 9ª temporada)


Seré una cría; pero ya estoy cansada.
Muy cansada.
De lo que llevo vivido.
De lo que vivo.
De lo que me queda por vivir.
No me gusta el mundo.
No me gusta hacia dónde vamos.
Estoy harta de perder tiempo y jabón en lavarle la cabeza a burros.
Harta de ir contracorriente.
De ser la oveja negra.
Lo que no me da pena, me da asco. Y lo que no, pereza. 
Pero, ante todo, paso miedo.
Me asusta el mundo.
Me asusta la gente.
Cada día somos peores. 
O yo cada día estoy más amarga.

Nuestra jodida sociedad occidental. 
El feroz capitalismo. 
Putas colonias estadounidenses. 

Cada día más frágiles creyéndonos más fuertes. La mierda de falacia de la clase media. 

Mierda de cultura del entretenimiento, mierda de doctrina del shock, de propaganda y de manipulación mediática.

Estoy hasta los ovarios de esta dictadura disfrazada de libertad, llena de mentiras, donde nadie es libre; donde la ignorancia y la mediocridad se premian y sólo destaca lo peor. 

Puta prensa tendenciosa y amarillista. Puta manipulación mediática. No quiero mordazas.

Mierda de individualismos, ambición y egoísmo. 

Harta de los que confunden sinceridad con falta de respeto. De la falta de educación.

Harta del machismo, de la cultura de la violación, del maltrato a la mujer, de los abusos. De oír y de leer eso de "ni machismo ni feminismo, yo creo en la igualdad". Harta de los ignorantes por elección propia.

No aguanto más fanatismo. Ni fútbol, ni religión; ni mucho menos Iglesia. 

Ni monarquía. Ni de coña.

La pasividad me genera odio. No quiero más medias tintas. Harta del "para mí está bien como está". Del buenismo y de la mierda de correción política.

No quiero más fronteras. No las quiero ni sobre el papel. No quiero vallas ni muros. No quiero ejército ni policía ni guardia civil lanzando pelotas de goma ni dando palizas en las manifestaciones. 

Estoy harta de ver racismo y xenofobia. De tener que vivir con miedo y, sobre todo, de ver como otros viven con miedo. 
Me jode que no todos estemos de su parte. 

Asustada porque todo pende de un hilo.
Y asustada también del trato inhumano al resto de personas y de seres vivos. De la jodida destrucción del planeta. Del maltrato animal, de la caza, de la deforestación.

"Este mundo me asusta", Bart Simpson


No aguanto estos nuevos valores. 
No quiero vivir en el mundo feliz de Huxley que de feliz no tiene nada. 
No quiero seguir viendo esta falta de solidaridad. 
Harta de que no haya conciencia de clase. De que cada día sea un poco más Black Mirror. 

No puedo con el consumismo descontrolado. 

No quiero más mierda ni de Inditex ni de Disney.

No me gusta esta nueva generación. Ni por donde va su educación.
Quiero dejar de ver juguetes sexistas y videojuegos violentos y machistas.
No quiero más noticias de niños y niñas acosdaos. Me asustan esos acosadores, y sus padres, y sus profesores.
Harta de ver adolescentes borrachos.  
No quiero volver a oír reggaeton, ni que lo oiga nadie.

No aguanto más homofobia ni transfobia. No quiero volver a saber de otra de esas agresiones.

Quiero que el mundo se olvide de los tabúes y los mitos del amor y del sexo.
De los roles de género y del género binario.
De los falsos estereotipos de belleza.

Estoy harta de la ciudad moderna. De nuestra mierda de desórdenes emocionales.
Me doy asco cuando no quiero que nadie se siente a mi lado en el autobús.

Harta de hipocresías. De que no se legalice la prostitución ni la maría. De la subida de impuestos indirectos. De paraísos fiscales. De todo aquello legal que no es ético.

No aguanto a más patriotas ni meapilas. No quiero más monumentos a Franco. Quiero que se terminen los cuerpos de los míos en las cunetas y que revienten el valle de los caídos. Quiero cárcel para los que canten el cara al sol. 

No puedo más con esta falta de escrúpulos. Con la corrupción y la desfachatez. Con el fascismo y con la profunda huella franquista que llega a todos los ámbitos de nuestra vida. 
Harta de ver a mis pares besando el pie que los pisa. De la metáfora de la criada orgullosa de las joyas de su señora y de la figura del lacayo humillado aún más cruel con sus subordinados. 

"La gente normal me asusta"; eslogan de la serie American Horror Story: Murder House


Harta de ver a la gente esperando en la puerta de no sé qué cárcel para ver a no se qué folclórica. A los que se pelean en los partidos o se tiran de los pelos en el Black Friday. Harta de tener que usar cada día más palabras en inglés y de que la RAE cada vez sea más transigente.

Hasta los ovarios del sistema.



El título de esta publicación sale de la canción Don't dream it's over de la genial banda australiana Crowded House, una de mis canciones favoritas. Aquí el vídeo de la canción con subtítulos en español (la letra merece la pena).

domingo, 4 de diciembre de 2016

Mi querida España, ¿quién bebió tu sangre cuando estabas seca?

El pasado fin de semana, Fernando Trueba llegaba a la cartelera con su última película: La Reina de España. Y lo hacía con altas expectativas, siendo la película que más salas de cine alcanzó en el país y habiendo sido muy extensa su promoción las semanas previas al estreno. Además de ser una esperada secuela para todos aquellos que se enamoraron de La niña de tus ojos (nominada en su momento a 18 premios Goya y ganadora de 7 de ellos, incluyendo mejor película, y mejor actriz protagonista para Penélope Cruz.

Fernando Trueba y Penélope Cruz

Sin embargo, un exhaustivo boicot a través de las redes sociales, por parte de todos aquellos muy españoles y mucho españoles cuya piel se eriza cada vez que oyen el himno y cuyas lágrimas se derraman cada vez que ven la bandera bicolor, ha logrado accidentar el esperado debut del filme.

Imágenes como esta han sido virales en las redes sociales y difundidas por "celebrities" como el ¿torero? (¿se dice así no?) Fran Rivera. 

Imagen para el boicot a la cinta de Trueba, desde el Twitter del torero Fran Rivera


Pero, ¿cómo empezó todo?
En el año 2015, el cineasta recibió el Premio Nacional de Cinematografía 2015 y en su discurso de agradecimiento sembró el caos, los titulares rezaban: Fernando Trueba: "Nunca me he sentido español".
 

En realidad, el discurso fue una sátira (en el hilo de la que podéis leer en "Imbéciles felices" por Antonio Rico para Revista Mongolia) sobre todo lo "patrio" y lo "nacional". Con frases tan acertadas, para mi gusto, como:

"Debo confesar que, culturalmente, Cervantes me gusta, pero no más que James o Balzac. Me gusta Velázquez, pero también Rembrandt. La música que me gusta es el jazz. Debo estar equivocado. Tengo conflictos con la palabra nacional".

Y también fue una reivindicación política y cultural, dirigiéndose a los polítcos dijo:
 

"Sueño con televisiones públicas, organismos independientes y cosas al servicio de los ciudadanos. Y pido que no sea a cambio de nada, simplemente porque pagamos nuestros impuestos."

Y, aquí, una servidora, lo secunda.

Aún con todo, un par de titulares sirvieron para reafirmar en su posición a todos aquellos que consideran que el cine español está lleno de rojos y que los profesionales que osan criticar al gobierno son unos desagradecidos a los que habría que quitarles el dinero recibido y expulsarlos del país...
El fuego comenzó en las redes sociales, alimentado por el eterno debate sobre las subvenciones del gobierno al cine en España... A la CULTURA ESPAÑOLA (española de España, queridos patriotas).
Pero, hasta donde sabemos, las películas del cineasta se han valido de las subvenciones para ver la luz, ni más ni menos que las de otros directores.
Y Fernando Trueba recibe dinero público por ser un artista que trabaja en España, no por ser un patriota.
 

Así que el boicot sólo se debe a esos titulares tendenciosos, a la manipulación mediática y, sobre manera, a los "imbéciles felices" de los que habla Antonio Rico.

El debut de La reina de España fue un fiasco en cuanto a venta de entradas y recaudación, teniendo en cuenta las altas expectativas del filme.
 

Parece que el boicot a Trueba ha triunfado.
 

Sin embargo, yo no creo que la escasa asistencia a las salas de cine para ver esta película se deba a un boicot.

Voy a lanzarme a la piscina y utilizar mis dotes de adivinación:
1) Dudo muchísimo que cualquiera que haya participado del hastag BoicotATrueba hubiese tenido intención en algún momento de ver la película.
2) Es más, dudo que cualquiera de ellos haya visto alguna película de Trueba.
3) Y, ¿qué cojones? Dudo que si las han visto las hayan entendido.


Pero, obviamente, no todos los que no han ido a verla se han movido por ese inexplicable y poderoso sentimiento patriótico que no les ha dejado más opción que resistirse a ir al cine...

Muchos no han ido a verla por simple falta de interés.
Porque, en esta España, una, grande y libre; hay falta de interés por nuestra propia cultura. Por nuestro arte.
Hay falta de interés por el cine español.
Hay falta de interés por el cine europeo, por el cine independiente, por el cine latino, ... Y la lista continua.
En definitiva: hay falta de interés por cualquier película que no sea una superproducción hollywoodiense. Un producto lleno de caras conocidas, a poder ser, solamente conocidas por su trabajo y no por sus opiniones. Cintas repletas de efectos especiales. Y con lo que más nos bombardeáis desde USA últimamente: secuelas, precuelas, remakes y spinoffs. Y es que todo eso, a los patriotas y a los no patriotas, parece volvernos locos.


Ahora, aprovechando los rescoldos de las hogueras, también se quiere quemar al gran actor lucense Luis Tosar.
Coincidiendo con el boicot a Trueba, llega a nuestras pantallas 1898: Los últimos de Filipinas cinta de Salvador Calvo con Tosar como protagonista. 




Cartel promocional de la cinta de Calvo
Y, de nuevo, los defensores del honor patrio, pretenden boicotear a este filme; no por su contenido, porque ¿qué sabrán ellos de qué va? Sino por las declaraciones del actor sobre los conceptos de "patria" y "patriotismo" (recogidas más adelante).

La película aborda uno de los temas más olvidados de la historia de España. En 1898, cincuenta soldados españoles llegan al pueblo de Baler, que había sido atacado por sublevados nativos, opositores a la presidencia española (recordad que para los nativos aquella era su tierra, la que les quitamos). Los soldados españoles, en nombre del imperio y la patria, sufrieron un sitio de 337 días, repleto de miserias, abandonados por su país, que estaba cediendo a los Estados Unidos la soberanía sobre Filipinas.
Cuando los nativos informaron a los soldados, no quisieron creerlo y continuaron resistiendo... Fueron llamados los últimos de Filipinas.


Dado el tema de la película y la actual polémica con Trueba, a Tosar no le ha quedado más remedio que opinar sobre el concepto de "patria". Aquí algunas de sus declaraciones en El Mundo y El Español, las que más han ofendido a los cuñaos de turno:

"Creo que cuando la palabra patria o patriota empieza a levantar ampollas es porque, realmente, tenemos un problema de identidad entre todos bastante gordo."

"Hay cosas mil veces mucho más importantes que cualquier cosas que tengan que ver con la patria."

"A Trueba no se le entiende bien o no se le quiere entender"

"Hay mucha crispación en el ambiente y la gente no quiere entender lo que se dice"

"Trueba es de los mayores estandartes de nuestra cultura y lo es también fuera de aquí (...) hace un cine muy español con éxito aquí y allí."

"Hay una crisis de identidad gorda. La gente necesita algo a lo que agarrarse y la patria es uno de los primeros asideros."

"No es que sea muy amistoso hacia los términos de patria y patriotismo... También los militares se han apropiado de la palabra patria y han hecho atrocidades en su nombre".

Yo no puedo estar más de acuerdo con estas declaraciones... 
Pero, y ¿vosotros?
Queridos "imbéciles felices de haber nacido en algún lado", ¿es esto atentar contra la patria?

Para terminar y no faltando a la costumbre, la canción que pone título a este post: Mi querida España, de Cecilia. Aquí la versión sin censura, con la letra original, que es bastante más crítica de lo que pudiera parecer a priori. 

Esta vez, también quiero compartir otras canciones, que me han ido viniendo a la mente según escribía este texto.

De Pedro Guerra, Extranjeros. Aquí alguno de sus versos:


Por ser como el aire su patria es el viento
por ser de la arena su patria en el sol
por ser extrajero su patria es el mundo
por ser como todos su patria es tu amor.

Recuerda una vez que fuimos así
los barcos y el mar la fe y el adiós
llegar a un lugar pidiendo vivir
huir de un lugar salvando el dolor.


Gente que mueve su casa
sin más que su cuerpo y su nombre
gente que mueve su alma
sin más que un lugar que lo esconde. 

Es ese verso destacado el que me lleva a la siguiente canción: El Emigrante, Juanito Valderrama.
Una canción que me resulta especialmente emotiva a nivel personal y que, además, nos recuerda lo que dice Guerra, que "una vez fuimos así", nosotros, el pueblo español.

Para terminar, un tema del cantautor León Benavente, que refleja a la perfección cómo veo ahora mismo, apenada, esta "nuestra patria": Todos contra todos.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Nina, Rick y Charles

En una de sus canciones, La Suprema Sacerdotisa del Soul dice algo así como "sólo soy un espíritu con buenas intenciones; no me dejéis incomprendida". 
Al final de Casablanca, Rick reflexiona y se despide de Ilsa: "Los problemas de tres pequeños seres poco importan en este loco mundo".
Y el infinito Charles Bukowski... ¡Ah, Bukowski!, él dijo aquello de: "No era mi día. Ni mi semana, ni mi mes, ni mi año. No era mi vida. ¡Maldita sea!"

Retrato de Charles Bukowski; captando su irreverencia

Y los tres tenían razón.
Y cada uno hablaba de una cosa diferente.
Pero al fin y al cabo, ¿no es eso lo que intentamos?
¿No queremos todos hacer las cosas bien?

Y qué osado sería, siquiera por un momento, otorgar importancia a nuestros problemas. Por que "en este loco mundo", vemos el verdadero horror, día tras día. 

Y todos hemos tenido malos días.
Todos hemos tenido malas semanas.
Casi todos hemos tenido malos meses.
Muchos hemos tenido malos años.

Muchos tuvieron malas vidas.

¿Cuántos sentimos no estar viviendo nuestra propia vida? 

Hay quien vive como en un sueño del que creen que van a despertar.
Hay quien cree que esta vida sólo es un camino a la siguiente.
Hay quien piensa que el tiempo ha pasado demasiado rápido.

Los hay que se arrepienten de todo.
Los que no quieren hacer nada.
Y también los que nunca echan la vista atrás. Los que se quieren comer el mundo.

Hay gente (debe de* haberla) que desearía no haber nacido. Sin más motivo que ese que decía Charles... Porque, sea de quien sea la culpa, si es que hay culpables, !maldita sea! Esta no es mi vida. 

Aquí la canción: "Don't let me be misunderstood", Nina Simone.

*Mientras que deber indica obligatoriedad; deber de indica suposición.